CIUDADSOCIEDAD Y JUSTICIA

Janecarlo Lozano y Rigoberta Menchú clausuran la FILGAM con un mensaje de paz

Redacción
Con un cierre cargado de simbolismo social, la Feria Internacional de las Letras de Gustavo A. Madero (FILGAM) bajó el telón con un mensaje claro: la cultura no es un privilegio, sino un derecho del pueblo.
 
 
El alcalde de la demarcación, Janecarlo Lozano, encabezó la ceremonia de clausura junto a la activista indígena y Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú Tum, en la explanada de la alcaldía, donde durante diez días más de 30 mil personas se dieron cita para reencontrarse con los libros, la música y el pensamiento crítico.
 
La FILGAM se consolidó como un espacio de resistencia y democratización cultural. Con más de 120 sellos editoriales y 50 talleres gratuitos que reunieron a más de 7 mil participantes, la feria apostó por formar lectores y abrir horizontes, especialmente entre los más jóvenes.
 
Durante su intervención, Janecarlo Lozano subrayó el papel de Menchú como un referente de las luchas sociales y de la izquierda internacional. Reconoció en su trayectoria no sólo la defensa de los pueblos originarios, sino la capacidad de transformar el dolor en una bandera de paz y dignidad. 
 
“Rigoberta es una de las mujeres que rompieron este techo de cristal, que hoy nos permitió tener a la primer mujer presidenta de México, Claudia Sheinbaum,  y Rigoberta tu presencia hoy nos honra, nos estremece, eres un referente internacional de la paz, no porque tu vida haya estado exenta de conflicto, sino todo lo contrario”. 
 
 
“Y por eso hoy en Gustavo A. Madero te recibimos no solo con admiración, sino con el compromiso de hacer nuestra lucha parte de tu lucha, por un mundo más humano”, dijo el alcalde Janecarlo Lozano. 
 
Al término de su intervención, el alcalde le obsequió una escultura de una familia de patos que simbolizan la paz y la unión familiar. 
 
Por su parte, Menchú destacó el carácter gratuito de las actividades como un acto profundamente político. Sostuvo que el acceso libre al conocimiento rompe con las lógicas excluyentes que han convertido a la cultura en un bien de élite. Para la Nobel, los espacios como la FILGAM permiten que el pensamiento florezca como una forma de libertad profunda, capaz de transformar al individuo y a la sociedad.
 
El cierre de la feria también fue un reconocimiento al impulso institucional de la cultura: Janecarlo Lozano recibió la Medalla FILCO 2026, otorgada por el Consejo Cultura Continúa en Movimiento, en un gesto que subraya la importancia de las políticas públicas orientadas al acceso cultural.
 
La FILGAM no sólo fue un escaparate editorial, sino un punto de encuentro entre disciplinas. A lo largo de su programación —que incluyó 30 actividades culturales—, cerca de 10 mil estudiantes de distintos niveles educativos participaron activamente, acercándose al arte de manera directa y sin intermediarios.
 
El cruce entre literatura y música marcó algunos de los momentos más memorables. Artistas como Joselo, guitarrista y compositor de “Café Tacuba”, Daniel Gutiérrez  bajista y vocalista de “La Gusana Ciega”,  y Javier Ramírez ‘El Cha’ fundador de “Fobia” compartieron escenario para reflexionar sobre los vínculos entre la creación musical y la escritura, en un ejercicio que acercó al público a nuevas formas de narrar la realidad.
 
Así, la FILGAM cerró su edición con una premisa que resuena en tiempos de transformación: la cultura, cuando es accesible y colectiva, se convierte en una herramienta de emancipación. En Gustavo A. Madero, la literatura no sólo se leyó; se vivió como un acto político.
 

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