CIUDADSOCIEDAD Y JUSTICIA

Desde Tlatelolco, Ale Rojo de la Vega llama a defender las libertades y poner límites al poder

* La alcaldesa encabezó la conmemoración del 58 aniversario del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas
* Se realizó una guardia de honor y se depositó una ofrenda floral en la placa que recuerda los nombres de las víctimas de la represión estudiantil
Redacción
Con la bandera a media asta, una guardia de honor encabezada por la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega y una ofrenda floral en memoria de las víctimas, la Alcaldía Cuauhtémoc conmemoró este jueves el 58 aniversario del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco.
Durante el acto, Ale Rojo de la Vega señaló que recordar esta fecha también implica defender las libertades que hoy permiten a las personas hablar, protestar, cuestionar y participar.
“Decir 2 de octubre no se olvida es recordar que el poder nunca debe usarse para callar a nadie”, afirmó.
Ante representantes de la Alcaldía y asistentes al acto, la alcaldesa sostuvo que los derechos deben estar por encima de cualquier gobierno y llamó a no acostumbrarse al miedo ni a dejar pasar amenazas o acciones que busquen silenciar a quienes piensan distinto.
“Ningún gobierno, sea de izquierda o de derecha, puede estar por encima de nuestros derechos”, señaló.
La mandataria destacó que Tlatelolco recuerda cuánto ha costado en México poder hablar, protestar y elegir libremente, por lo que consideró necesario mantener viva la memoria de quienes fueron asesinados el 2 de octubre de 1968.
“Hoy nos toca cuidar esas libertades”, expresó.
También hizo un llamado a las y los jóvenes a participar en la vida pública, hacer preguntas y levantar la voz cuando consideren que algo es injusto.
“A las y los jóvenes les digo, hagan preguntas, hablen de lo que les preocupa, si algo les parece injusto levanten la voz, participen, porque este país también es suyo y su voz hace más falta que nunca”, dijo.
Finalmente, Rojo de la Vega señaló que defender la libertad también implica participar, organizarse, exigir respuestas y cuidar los contrapesos y las instituciones que permiten poner límites al poder.
“Que nunca más nadie vuelva a pagar con su vida el derecho de pensar distinto. 2 de octubre no se olvida”, concluyó.

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