Por más foros que organice la derecha, la transformación no da un paso atrás: Grupo Parlamentario de Morena CDMX
* Mientras en el discurso habla de libertad, en los hechos la derecha restringe derechos; la soberanía de México no se negocia en cumbres con actores extranjeros
Redacción
El Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso de la Ciudad de México fija su postura ante el Foro América Libre «Unidos por la Libertad», encabezado por el presidente del PAN, Jorge Romero, y en el que figuras de la derecha internacional se reúnen con personajes de la derecha mexicana como el expresidente Felipe Calderón Hinojosa. Para la bancada morenista, este encuentro forma parte de una amplia agenda internacional que busca hacer retroceder los derechos que el pueblo de México ha conquistado.
La derecha habla de libertad, pero en los hechos solo restringe. Es la misma derecha que se ha opuesto a los programas sociales, que defendió las pensiones millonarias de los expresidentes y los privilegios de unos cuantos, y que ha buscado privatizar el espacio público. Su idea de libertad es la libertad de pocos para decidir sobre la vida de la mayoría.
El vocero del Grupo Parlamentario, Ángel Tamariz, fue contundente: «El conservadurismo, mexicano e internacional, representa eso precisamente: la abolición de las grandes conquistas del pueblo, derechos para todas y todos, principalmente para los pobres». Y subrayó: «En México no hay cabida para el retroceso en materia de derechos para la gente».
Paradójicamente, el propio foro es la mejor prueba de que en México hay libertad de expresión plena: la oposición puede reunirse, invitar a quien quiera y criticar al gobierno sin restricción alguna. Esa es la libertad que la transformación garantiza, incluso para quienes la combaten. Resulta revelador quiénes integran el foro.
Si Felipe Calderón de verdad quiere hablar de democracia y libertad, bien podría empezar por los saldos de su propia administración, un sexenio en el que el país vivió una espiral de violencia que dejó miles de víctimas, y en el que su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, colaboraba con el crimen organizado, por lo que fue condenado en Estados Unidos. A su lado también figuran personajes como Jeanine Áñez, cuyo mandato irregular en Bolivia estuvo marcado por las masacres de Sacaba y Senkata, y el alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, emanado del mismo PAN que en la capital es sinónimo del llamado cártel inmobiliario, y cuya visión de ciudad ha privilegiado los negocios de unos cuantos por encima del derecho a la vivienda.
No sorprende que los artífices de los peores capítulos de la historia reciente de México se sienten a la mesa con lo más regresivo de la derecha internacional, es porque se reconocen entre sí. Quienes representan ese pasado no tienen autoridad moral para dar lecciones de democracia ni de libertad.
El Grupo Parlamentario de Morena advierte que convocar a partidos, fundaciones y actores políticos extranjeros para opinar sobre la vida democrática de México no es un ejercicio neutral. «El apoyo que el PAN y la derecha no encuentran en el pueblo de México, lo buscan en el extranjero. Así se han manejado a lo largo de la historia de nuestro país», señaló Tamariz. México es un país libre, independiente y soberano, y sus decisiones las toma su pueblo. La soberanía no se negocia en cumbres ni se subordina a intereses ajenos al bienestar de la gente.
Frente a la agenda de retroceso, la Ciudad de México es ejemplo de lo contrario, ya que tenemos un gobierno que, encabezado por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, amplía derechos con políticas como las Utopías, el sistema de cuidados y la recuperación del espacio público, y que hoy es reconocido en el mundo.
El Grupo Parlamentario de Morena reitera que, por más encuentros que organice la derecha, la transformación no da un paso atrás. Las mexicanas y los mexicanos ya decidieron el rumbo del país en las urnas, y ese rumbo es el de los derechos, la justicia social y la soberanía.
