Viriginia Magaña propone frenar la violencia obstétrica desde la formación médica
Redacción
En México, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia obstétrica durante su último parto. Frente a esta realidad, la Senadora por Guanajuato, Virginia Magaña Fonseca, junto con la senadora Jasmine Bugarín, presentó una iniciativa que busca combatir este problema desde el origen: cambiando la formación del personal médico, fortaleciendo la atención hospitalaria y actualizando la ley.
Durante su intervención en tribuna, la legisladora señaló que la violencia obstétrica es una de las formas más normalizadas y menos visibles de violencia contra las mujeres en México.
“Estamos hablando de mujeres que, en uno de los momentos más vulnerables de su vida, fueron ignoradas, humilladas, intervenidas sin su consentimiento y despojadas de su dignidad”, expresó.
La iniciativa parte de reconocer que la violencia obstétrica no se reduce a casos aislados o errores individuales, sino que responde a un problema estructural que durante años ha limitado la autonomía de las mujeres sobre sus propios cuerpos.
Por ello, la propuesta plantea que no basta con castigar estas conductas, sino que es necesario transformar las condiciones que las permiten, prevenir que se repitan y garantizar una atención médica basada en el respeto y la dignidad.
La iniciativa contempla tres acciones principales:
- Reconocimiento legal de la violencia obstétrica. Se proponeincorporarla demanera explícita en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, como una modalidad específica de violencia institucional y de género.
- Reforma a la Ley General de Salud. Para establecer que la formación y capacitación del personal de salud incluya obligatoriamente contenidos en derechos humanos, perspectiva de género, interculturalidad y atención ética, humanizada y libre de violencia.
- Reforma a la Ley General de Educación Superior. Para garantizar que estos contenidos se integren desde los primeros semestres de las carreras de ciencias de la salud y se apliquen durante prácticas clínicas, internado y servicio social.
“Cambiar la manera en que se enseña la medicina en México es intervenir en el origen mismo del problema. Es formar personal de salud como agentes éticos del cuidado, no como técnicos del cuerpo”, afirmó la senadora.
Virginia Magaña subrayó que esta iniciativa también responde a compromisos internacionales asumidos por el Estado mexicano, en concordancia con recomendaciones de la CEDAW, el Comité DESC, la CNDH y criterios de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
“Las mujeres merecen tomar decisiones reproductivas en un contexto de respeto, autonomía y dignidad. Merecen ser tratadas como sujetas de derechos y no como objetos de intervención médica”, concluyó.
