CONGRESO DE LA CDMXSOCIEDAD Y JUSTICIA

En México no se ha erradicado el racismo y colorismo

* Negar el problema no lo desaparece, lo produndiza
* Ninguna niña y ningún niño valen más o menos por su color de piel
Redacción
“Es tiempo de acabar con el racismo y colorismo (forma de discriminación y prejuicio que favorece a las personas con tonos de piel más claros sobre aquellas con tonos más oscuros, a menudo dentro del mismo grupo racial o étnico) debido a que estos dos temas operan todos los días y defienden a quién tiene más oportunidades y quién enfrenta más barreras desde la infancia.
 
Porque sí, México es un país profundamente diverso, pluricultural y multirracial también es un país atravesado por desigualdades históricas que nacieron desde la colonia y que todavía no hemos logrado erradicar”.
 
Lo anterior fue manifestado por la diputada  y Coordinadora de la Asociación Parlamentaria Mujeres por el Comercio Feminista e Incluyente Diana Sánchez Barrios  al presentar en el Congreso de la Ciudad de México una iniciativa “profundamente necesaria para el presente y el futuro de México, que reconoce algo que durante mucho tiempo nuestro país prefirió callar: que el racismo y el colorismo existen”.
 
Por eso, agregó la representante popular “esta iniciativa pone el centro en la educación básica. Porque es desde la infancia donde se aprende a convivir y se desmontan prejuicios. Durante mucho tiempo se nos dijo que en México “no había racismo”, que éramos una sociedad mestiza donde todas y todos éramos iguales.
 
Sin embargo negar el problema no lo desaparece, lo profundiza. Por eso esta reforma propone incorporar contenidos obligatorios de educación antirracista, anti colorista e inclusiva dentro de la Ley General de Educación”.
 
Asimismo, dijo “debemos decirlo con claridad: nombrar el racismo no divide a México, lo que lo divide  es permitir que siga existiendo, justamente por eso resulta tan preocupante ver cómo sectores de la derecha intentan romantizar el colonialismo y reivindicar figuras que representan violencia histórica para nuestros pueblos”.
 
Y comentó que desde la antropología jurídica se entiende que las leyes reflejan relaciones de poder, estructuras sociales y formas históricas de dominación. “Y durante siglos, el sistema colonial construyó jerarquías sociales basadas en el color de piel, el origen étnico y la cercanía con los modelos europeos de poder, la colonia no solamente saqueó territorios también impuso una idea de superioridad racial.
 
Se creó un sistema de castas que colocó a unas personas por encima de otras según el tono de piel, la apariencia física y el origen. Y aunque formalmente este sistema desapareció, sus consecuencias siguen vivas en nuestra sociedad”.
 
Y ejemplifico al señalar que lo anterior se reproduce cuando una niña indígena es víctima de burlas en la escuela o cuando una persona afrodescendiente tiene menos acceso a oportunidades educativas.
 
“O bien cuando el tono de piel sigue definiendo quién accede con mayor facilidad al empleo, a la representación mediática o incluso al respeto social”.
 
Y los datos de esta iniciativa son contundentes.
 
La Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS 2022) revela que las mujeres indígenas perciben en mayor medida que sus derechos se respetan poco en México y que las personas con tonos de piel más oscuros enfrentan mayores obstáculos educativos y niveles de analfabetismo.
 
Y aún más grave: el 63.2% de las personas con discapacidad reportan haber sufrido discriminación precisamente por su condición. Esto demuestra algo fundamental: la discriminación no es un asunto individual. Es un fenómeno estructural.
 
La representante popular dejó en claro que no se puede permitir que desde posiciones conservadoras se siga negando la existencia del racismo estructural en México cuando las propias estadísticas oficiales muestran que el tono de piel sigue impactando las oportunidades de vida de las personas.
 
Por lo que señaló “nuestra convicción es clara: para avanzar colectivamente debemos reconocer las opresiones que siguen operando en nuestra sociedad. Debemos nombrarlas, estudiarlas, combatirlas y construir un sistema educativo que enseñe que ninguna niña y ningún niño valen más o menos por su color de piel.
 
Ninguna persona debe enfrentar exclusión por ser indígena, afrodescendiente o por vivir con discapacidad. Que la diversidad humana no es una amenaza. Es una riqueza colectiva”.
 
Finalmente, Sánchez Barrios señaló que la educación siempre ha sido una herramienta de transformación social, por lo que debe de ser el conducto para que el  humanismo mexicano permee en la sociedad.
 
Así lo manifestó “fue la educación pública la que permitió combatir otras formas históricas de exclusión. Y hoy debe ser también la herramienta para desmontar el racismo y el colorismo que aún persisten en nuestro país.
 
Una sociedad verdaderamente justa solamente será posible cuando entendamos que la igualdad no se construye ignorando las diferencias, sino garantizando que esas diferencias jamás vuelvan a convertirse en motivo de exclusión”.
 

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